Provenientes de San Luis Potosí, regresando de firmar un acuerdo en contra del narcotráfico, el jet donde viajaban el secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, y el ex subprocurador de la PGR José Luis Santiago Vasconcelos, acompañados de 3 de sus colaboradores, se desplomó en lomas de Chapultepec.
Los daños materiales han sido evaluados en millones de pesos, se reportan 50 vehículos civiles con daños, contando 17 que se calcinaron por completo. Hasta ahora son 40 las personas que sufrieron algún tipo de lesión, 13 fueron hospitalizados, de los cuales cuatro se encuentran en estado de gravedad, y 14 fallecidos.
Este fatal accidente vistió de luto a la nación entera, arrancando la poca fé que renacía en cada uno de los hogares mexicanos que aun guardaba la esperanza de poder hacer algo por nuestro país y combatir al narcotráfico.
A pesar de que el accidente se reporta a causa de fallas técnicas, el mensaje del presidente de la república Felipe Calderón Hinojosa dió pie a suponer una oscura y triste verdad. “Como presidente, amigo y compañero de Mouriño, y sus compañeros, soy el primer interesado en conocer la verdad”.
Desgraciadamente, no es la primera vez que pasa esto en nuestro país, durante el mandato de Vicente Fox, el secretario de Seguridad Pública, Martín Huerta, falleció en un accidente aéreo muy similar al acontecido esta semana. Lo preocupante de este asunto es que cada vez que el gobierno cree dar un paso adelante en contra del narcotráfico, ellos sacan las cartas bajo la manga y los mandan 2 km de regreso.
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